Habían quedado en la playa al atardecer
Me comentó mi prima Pili sobre un concurso de microrelatos que hace la cadena ser semanalmente. Un escritor da una frase, y la gente tiene que seguir el relato a partir de ahí, pero con un máximo de 600 caracteres. Fui a leer las bases del concurso, pero como soy medio lelo, debí entenderlas mal. Pensé que el jueves daban la frase y había de plazo hasta el lunes, pero no sé donde leí mal (yo sigo entendiendo que es así), y la frase que vi el jueves, ya tiene relato ganador. De todas formas, como tenía algo más o menos pensado, decidí escribirlo igual y aquí lo pongo. No son 600 caracteres exactos porque paso de rallarme en pulirlo para las reglas del concurso, y prefiero dejarlo tal y como salió. La semana que viene, volveré a intentar entender las normas del concurso.
Primero la frase del escritor, y debajo mi relato:
Habían quedado en la playa al atardecer.
Él, señorial y resplandeciente, esperaba a su amada mientras las primeras estrellas relucían. Ella, delicada y enigmática, traía su mejor cara para la ocasión. Tímidos amantes en secreto, nunca habían faltado a ninguno de sus tácitos encuentros. Cada atardecer se citaban sin haberse hablado siquiera, sin haberse rozado tan solo. Se miraban, intentando descubrir las peculiaridades que hacían especial a cada uno, a pesar de sabérselas a conciencia. Las repasaban, emocionándose al comprobar que seguían allí. Pero ninguno se atrevió, una vez más, a hablar. Ninguno dijo nada con palabras. Quizá por timidez, quizá porque ya lo habían dicho todo de otra forma. De nuevo, el Sol y la Luna, tendrían otra oportunidad al día siguiente.
UPDATE:
De paso, pondré los relatos ganadores para que, además de leerme a mi, leais cosas buenas.
Habían quedado en la playa al atardecer. Laura se lo había dicho de un millón de maneras diferentes: con cariño, con frialdad, con reproches y sin ellos, con una sonrisa, con el ceño fruncido, sentada, de pie, con un fondo de rock, de blues, de jazz y también en medio de las voces del silencio, pero Carlos insistió en oírlo de nuevo y quedaron al atardecer. A la mañana siguiente unos turistas la encontraron muerta en los acantilados del Cerro Verde.
6 comments June 23rd, 2007