Archive for January, 2008

Sigue al conejo blanco

Alice in Wonderland

Quizá por la forma en la que crecí, un miedo intrínseco se ha asentado en mi persona. Soy miedoso por naturaleza. Puede que ya lo haya explicado en otro post, y muchos de los que leeis ya lo sabreis. Pero crecí con miedo a la tormenta. Con miedo a andar por el pasillo a oscuras, por si algo o alguien salía de alguna puerta. Con miedo a que un coche explotase a mi lado. A que el ascensor se cayese, pero no en mitad de trayecto, donde me enteré que el freno de seguridad te pararía, sino a que se cayese 2 pisos antes del suelo, donde nada podría salvarte del golpe. Crecí con miedo a quedarme solo; a no gustarle a la gente; a pasar inadvertido; a que la gente se diese cuenta de mis miedos.
Si de verdad me creía tan especial como para que un rayo se burlase de la probabilidad cayendo sobre mí, no sé porque tenía miedo a pasar inadvertido. Pero así era.

Supongo que no son miedos tan descabellados, y que mucha gente puede tenerlos. De la misma forma,
segun fui creciendo, algunos los superé poco a poco. La tormenta no era el gran enemigo que había imaginado, y ahora hasta prefiero mirarle directamente a los ojos. Viendo cada vez menos películas de miedo, la posibilidad de que alguien saliese de repente de mi baño con instinto asesino fue decreciendo. El cansancio de subir y bajar escaleras mejoró la imagen que tenía de nuestro pobre ascensor.
Así poco a poco con varios de ellos. Sin embargo, para superar otros, supongo que soy demasiado estúpido, o inmaduro, o simplemente, miedoso.

Ahora me recuerdo a mi mismo, en distintos momentos de mi vida, diciendo a distintas personas de mi vida, lo que opinaba sobre irse a otro país de repente. Recuerdo decirles que estaban locos con solo pensarlo. Recuerdo plantearme lo que sería. Riéndome de imaginarme allí sólo, en otra ciudad, con otro idioma, sin mi gente. NO, contestaba yo seguro de mi mismo, sobre lo insensato que era hacer algo así. Veía a la gente que se iba 1 mes a Londres, o alguna ciudad francesa, y les veía admirado de su voluntad por aprender, admirado de su valentía e independencia. Justo eso, independencia. Eran todo lo contrario a mi. Yo dependía de todo y de todos. Ya solo esos lazos de dependencia no se estiraban lo suficiente como para irme a otra ciudad.

Y entonces llegó el momento. No se trataba ni de Santiago, ni Coruña ni Ourense, ni siquiera España. “¿Copenhage? ¿Donde está eso?” Dije yo. Yo que dudaba de si ir 5 días a gastos pagados de visita a conocer la empresa. Yo, que nunca fui de campamento cuando era niño. Que no puedo estar más de 2 noches fuera de casa o me siento incómodo. Sí, yo.
Pero fue entonces cuando lo comprendí. Cuando comprendí que no existe la valentía. Que los valientes no son distintos de ti o de mi. Que la gente que se va un año de Erasmus, o a trabajar, o simplemente a buscar su sitio en este mundo, esa gente, no es especial. Lo único que hace falta, es tener un buen motivo. Con un buen motivo todo es más facil. Lo oscuro se vuelve luminoso, y lo incierto se convierte en interesante y emocionante. Una vez que lo encuentras, tu motivo te guiará a donde haga falta si es lo suficientemente fuerte. Solo tienes que buscarlo.
Porque no es que ahora haya dejado de ser miedoso. Sino que ciertos miedos parecen importar menos. Sigo teniendo miedo a quedarme solo, a no gustarle a la gente, o a que un coche explote, pero algun día tambien encontraré algun motivo para superarlos. Mientras, tan solo sigues al conejo blanco para ver cuán honda es la madriguera.

Irme un año a trabajar fuera es algo de lo que me hubiese reído hace unos años. Ahora quiero hacerlo. Y no porque esté mal aquí. De hecho ésa puede ser de las cosas que más me hizo dudar. Porque aquí vivía como quería. Tenía una vida comodísima, con todas las facilidades posibles. Pero si quiero tener facilidades en el futuro, si quiero una vida cómoda más adelante, tengo que dejar de tenerla ahora.
Va a ser la primera vez que viva con gente de mi edad. Tengo la ilusión y los nervios del estudiante de 18 años que empieza su vida universitaria. ¿Será buena la convicencia? ¿Nos pelearemos? ¿Me acostumbraré a vivir allí? Porque no es lo mismo estar unos meses sabiendo que estás para volverte, que vivir allí. Mentalmente, sobretodo, no es lo mismo. En muchos aspectos, no me acomodé allí estos meses, porque “me vuelvo en nada ya“. Ahora sí me acomodaré. De hecho, el fin de semana siguiente a llegar, iremos al IKEA a comprar cosas para el piso. Serán mis primeras pertenencias danesas para el piso.
El piso está a unos 20-25 minutos de la oficina, teniendo que cambiar de metro a tren una vez. “Muy cerca“, segun ellos. Son unos 8km más o menos. Vivimos al lado de un gran centro comercial, en el que nunca he estado (solo lo he visto anunciado). Mis compañeros son 2 alemanes que trabajan conmigo. De mi edad, más o menos. Tendré que hacer bien claro y grande el cartel de “PROHIBIDO HABLAR ALEMAN CONMIGO DELANTE”. Aunque bueno, ya aprendí más aleman que danés desde que estoy allí, porque debido al juego, me paso el día entre alemanes. No hay mal que por bien no venga.
Lo bueno de vivir en piso compartido con gente de mi edad, es que tendré más libertad. Antes era más como que tenía una habitación en un piso. Ahora el piso es mío tambien. Así que ahora tendré más fácil aceptar visitas. Tambien tendré internet, que antes era algo complicado.

Y bueno, muchas cosas os podría contar. En resumen, sé que será un año complicado muchas veces. Sé que no será tan fácil y cómodo como si estuviese aquí en Vigo. Que será un año donde echaré todavía más de menos a mucha gente. Donde me sorprenderé a mi mismo echándo mucho de menos a gente que no se me hubiese ocurrido. Y un año en el que me perderé muchas cosas. Pero quiero pensar, que viviré otras también.

Me voy el fin de semana que viene. Espero veros hasta entonces.

1 comment January 31st, 2008

Crónica de una muerte anunciada

Que a pesar de trabajar con ordenadores y tecnología, soy atecnológico, no es ningun secreto. Jamás sabré hacer funcionar un móvil perfectamente, programar el vídeo o usar una fotocopiadora. Son tareas imposibles para mí. Pero lo que ha sucecido hoy ya roza el absurdo.

Tras dos mp3 rotos por el mismo motivo (se estropea el agujerito donde metes los cascos), a pesar de ser de marcas distintas, decidí comprarme un mp3 algo mejor (y más caro), para evitar tener que comprarme uno cada poco tiempo. Estuve viendo varios y como estamos en navidad y quería darme un capricho, empecé a ver los iPods. Pero pronto me empezaron a sugerir tambien los creative. Finalmente y tras ver distintas páginas, me decidí por el Creative Zen 8Gb. Valía lo mismo que el iPod Nano, pero con pantallita más grande y un par de caralladas más. Y como tambien me gusta llevar la contraria al universo, pues qué coño, me compré el Creative. Para mi sorpresa, llegó tan solo en 4 días, cuando en la web ponía que tardaría entre 5 y 10 días. Todo iba sobre la marcha, llegando al punto incluso de que los pequeños cascos que traía, no se me caían como el resto. Así no tendría que comprarme otros de oreja completa, y no acabaría jodiendo el agujerito de enchufarlos con unos cascos de otra marca. Perfecto. ¿Qué más podía pedir?
Pero entonces pasando música al reproductor, se quedó colgada la transferencia. El windows ponía que estaba pasando el archivo, pero no daba terminado jamás. Opté por cancelar, pero en el mp3, la pantalla seguía poniendo que estaba en medio de una transferencia. Decidí desenchufarlo del mp3, y ahí vino todo. La pantalla se quedó en negro ( la del reproductor) , pero encendida. El aparato estaba encendido, pero no respondía a nada. Y hablaré en presente porque aquí es donde estamos. Da igual lo que toques, no responde a nada. No se apaga, no se enciende, no lo detecta el ordenador,… NADA. Así que tengo un bonito nuevo pisapapeles de 200€, que ni siquiera he llegado a disfrutar por un día.

Solo me quedan 3 opciones. Una, que es la que estoy llevando a cabo, es esperar a que se termine la batería del reproductor, cargarlo y ver si todo vuelve a la normalidad. Otra, darle al boton de reset que trae, pero por lo que leí por internet, no suele solucionar mucho. La tercera es intentar usar la garantía, pero no lo tengo yo muy claro, debido a que pone en las instrucciones que lo primero que debes hacer es instalar el software que trae, y yo estaba pasando las canciones directamente desde el explorador del windows, como se ha hecho siempre. Así que pueden acogerse a que no lo usaba debidamente, y me jodo.

Ahora está ahí, encima de la cama, con su pantalla en negro, esperando lentamente a que su batería se desgaste. Veremos qué ocurre, pero ME ESTOY CAGANDO EN LA PUTA MADRE DE TODO LO QUE SE MENEA.

Actualización

Mientras esperaba a que el susodicho muriese lentamente para volver a cargarlo y rezar, Isidro me dijo que no esperase más, y que le diese al maldito reset. Así que como ya tenía a quién culpar si se estropeaba del todo (alguien más aparte de mí, se entiende), le hice caso. Le di al reset, y tras unos segundos de incertidumbre donde la pantalla temblaba, y no por mi pulso,  al enchufarlo al ordenador parece que todo volvió a la normalidad. Lo terminé de cargar y ahora está descansando tras unos intensos días tras su viaje de Holanda a España y su otro paso por el más allá. Esta semana me dispondré a disfrutar de él de una vez, y a preocuparme solo de qué música meto, o de qué calcetín compro para proteger su, a simple vista, frágil pantalla.

1 comment January 12th, 2008


Calendar

January 2008
M T W T F S S
« Dec   Mar »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Posts por mes

Posts por categoria