Sigue al conejo blanco

Quizá por la forma en la que crecÃ, un miedo intrÃnseco se ha asentado en mi persona. Soy miedoso por naturaleza. Puede que ya lo haya explicado en otro post, y muchos de los que leeis ya lo sabreis. Pero crecà con miedo a la tormenta. Con miedo a andar por el pasillo a oscuras, por si algo o alguien salÃa de alguna puerta. Con miedo a que un coche explotase a mi lado. A que el ascensor se cayese, pero no en mitad de trayecto, donde me enteré que el freno de seguridad te pararÃa, sino a que se cayese 2 pisos antes del suelo, donde nada podrÃa salvarte del golpe. Crecà con miedo a quedarme solo; a no gustarle a la gente; a pasar inadvertido; a que la gente se diese cuenta de mis miedos.
Si de verdad me creÃa tan especial como para que un rayo se burlase de la probabilidad cayendo sobre mÃ, no sé porque tenÃa miedo a pasar inadvertido. Pero asàera.
Supongo que no son miedos tan descabellados, y que mucha gente puede tenerlos. De la misma forma,
segun fui creciendo, algunos los superé poco a poco. La tormenta no era el gran enemigo que habÃa imaginado, y ahora hasta prefiero mirarle directamente a los ojos. Viendo cada vez menos pelÃculas de miedo, la posibilidad de que alguien saliese de repente de mi baño con instinto asesino fue decreciendo. El cansancio de subir y bajar escaleras mejoró la imagen que tenÃa de nuestro pobre ascensor.
Asà poco a poco con varios de ellos. Sin embargo, para superar otros, supongo que soy demasiado estúpido, o inmaduro, o simplemente, miedoso.
Ahora me recuerdo a mi mismo, en distintos momentos de mi vida, diciendo a distintas personas de mi vida, lo que opinaba sobre irse a otro paÃs de repente. Recuerdo decirles que estaban locos con solo pensarlo. Recuerdo plantearme lo que serÃa. Riéndome de imaginarme allà sólo, en otra ciudad, con otro idioma, sin mi gente. NO, contestaba yo seguro de mi mismo, sobre lo insensato que era hacer algo asÃ. VeÃa a la gente que se iba 1 mes a Londres, o alguna ciudad francesa, y les veÃa admirado de su voluntad por aprender, admirado de su valentÃa e independencia. Justo eso, independencia. Eran todo lo contrario a mi. Yo dependÃa de todo y de todos. Ya solo esos lazos de dependencia no se estiraban lo suficiente como para irme a otra ciudad.
Y entonces llegó el momento. No se trataba ni de Santiago, ni Coruña ni Ourense, ni siquiera España. “¿Copenhage? ¿Donde está eso?” Dije yo. Yo que dudaba de si ir 5 dÃas a gastos pagados de visita a conocer la empresa. Yo, que nunca fui de campamento cuando era niño. Que no puedo estar más de 2 noches fuera de casa o me siento incómodo. SÃ, yo.
Pero fue entonces cuando lo comprendÃ. Cuando comprendà que no existe la valentÃa. Que los valientes no son distintos de ti o de mi. Que la gente que se va un año de Erasmus, o a trabajar, o simplemente a buscar su sitio en este mundo, esa gente, no es especial. Lo único que hace falta, es tener un buen motivo. Con un buen motivo todo es más facil. Lo oscuro se vuelve luminoso, y lo incierto se convierte en interesante y emocionante. Una vez que lo encuentras, tu motivo te guiará a donde haga falta si es lo suficientemente fuerte. Solo tienes que buscarlo.
Porque no es que ahora haya dejado de ser miedoso. Sino que ciertos miedos parecen importar menos. Sigo teniendo miedo a quedarme solo, a no gustarle a la gente, o a que un coche explote, pero algun dÃa tambien encontraré algun motivo para superarlos. Mientras, tan solo sigues al conejo blanco para ver cuán honda es la madriguera.
Irme un año a trabajar fuera es algo de lo que me hubiese reÃdo hace unos años. Ahora quiero hacerlo. Y no porque esté mal aquÃ. De hecho ésa puede ser de las cosas que más me hizo dudar. Porque aquà vivÃa como querÃa. TenÃa una vida comodÃsima, con todas las facilidades posibles. Pero si quiero tener facilidades en el futuro, si quiero una vida cómoda más adelante, tengo que dejar de tenerla ahora.
Va a ser la primera vez que viva con gente de mi edad. Tengo la ilusión y los nervios del estudiante de 18 años que empieza su vida universitaria. ¿Será buena la convicencia? ¿Nos pelearemos? ¿Me acostumbraré a vivir allÃ? Porque no es lo mismo estar unos meses sabiendo que estás para volverte, que vivir allÃ. Mentalmente, sobretodo, no es lo mismo. En muchos aspectos, no me acomodé allà estos meses, porque “me vuelvo en nada ya“. Ahora sà me acomodaré. De hecho, el fin de semana siguiente a llegar, iremos al IKEA a comprar cosas para el piso. Serán mis primeras pertenencias danesas para el piso.
El piso está a unos 20-25 minutos de la oficina, teniendo que cambiar de metro a tren una vez. “Muy cerca“, segun ellos. Son unos 8km más o menos. Vivimos al lado de un gran centro comercial, en el que nunca he estado (solo lo he visto anunciado). Mis compañeros son 2 alemanes que trabajan conmigo. De mi edad, más o menos. Tendré que hacer bien claro y grande el cartel de “PROHIBIDO HABLAR ALEMAN CONMIGO DELANTE”. Aunque bueno, ya aprendà más aleman que danés desde que estoy allÃ, porque debido al juego, me paso el dÃa entre alemanes. No hay mal que por bien no venga.
Lo bueno de vivir en piso compartido con gente de mi edad, es que tendré más libertad. Antes era más como que tenÃa una habitación en un piso. Ahora el piso es mÃo tambien. Asà que ahora tendré más fácil aceptar visitas. Tambien tendré internet, que antes era algo complicado.
Y bueno, muchas cosas os podrÃa contar. En resumen, sé que será un año complicado muchas veces. Sé que no será tan fácil y cómodo como si estuviese aquà en Vigo. Que será un año donde echaré todavÃa más de menos a mucha gente. Donde me sorprenderé a mi mismo echándo mucho de menos a gente que no se me hubiese ocurrido. Y un año en el que me perderé muchas cosas. Pero quiero pensar, que viviré otras también.
Me voy el fin de semana que viene. Espero veros hasta entonces.
1 comment January 31st, 2008